UBB releva su experiencia en protección de la propiedad industrial en encuentro internacional de CATI realizado en Perú

La participación de la Universidad del Bío-Bío en el Encuentro de los Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación (CATI), realizado en Lima, Perú, permitió relevar los avances institucionales en protección de la propiedad industrial y vinculación con el sector productivo. A la fecha, los CATI Ñuble y Biobío han atendido a más de 1.190 usuarios, desarrollado 55 talleres y charlas y elaborado 36 informes de vigilancia tecnológica.
“Las universidades regionales son actores clave para el desarrollo territorial. Uno de sus principales desafíos es lograr que el conocimiento generado a partir de la investigación avance desde el ámbito académico hacia aplicaciones concretas, ya sea mediante la protección de la propiedad industrial, la transferencia tecnológica, el emprendimiento o la vinculación con empresas y otros actores del territorio”, sostuvo la subdirectora de Transferencia de Conocimiento de INAPIP, Paola Guerrero.
Con el propósito de fortalecer las capacidades en propiedad intelectual, innovación y transferencia tecnológica, representantes de los CATI Biobío y CATI Ñuble de la Universidad del Bío-Bío participaron en el Congreso de Innovación y Propiedad Intelectual de la Red CATI 2026, realizado en Lima, Perú.
El encuentro, organizado por la Universidad Peruana Cayetano Heredia y la Red Nacional de Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación (CATI Perú) del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi), reunió a cerca de 130 participantes de 54 instituciones, entre universidades, centros de investigación y empresas. La instancia estuvo orientada a promover el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de capacidades en propiedad intelectual y transferencia tecnológica.
La participación de la UBB permitió visibilizar el trabajo que desarrollan los CATI Biobío y Ñuble, alojados en la Universidad del Bío-Bío, como espacios de apoyo a investigadores, académicos, estudiantes, emprendedores y empresas que buscan proteger sus innovaciones y aprovechar la información tecnológica disponible para impulsar nuevos desarrollos.
Al respecto, Paz Osorio Delgado, coordinadora de la Unidad de Vigilancia Tecnológica de la Subdirección de Transferencia de Conocimiento de INAPI, destacó la importancia de estos centros para acercar herramientas especializadas a las comunidades regionales. “Los CATI desempeñan un rol relevante al acercar la propiedad industrial y la información tecnológica a quienes desarrollan actividades de investigación e innovación en las regiones. En el caso de Ñuble y Biobío, estos centros cumplen un rol articulador entre la academia y la industria, constituyéndose en un espacio de apoyo para investigadores, académicos y emprendedores que buscan desarrollar y proteger sus innovaciones”, señaló.
La profesional agregó que el aporte de los CATI también considera el acceso y uso de información tecnológica contenida en documentos de patentes, lo que permite conocer el estado de la técnica, identificar tendencias y disponer de antecedentes relevantes para orientar los procesos de investigación y desarrollo.
Desde la Subdirección de Transferencia de Conocimiento de INAPI, la subdirectora, Paola Guerrero, relevó el papel estratégico de las universidades regionales en el desarrollo de sus territorios y los desafíos que enfrentan para transformar los resultados de investigación en aplicaciones concretas. “Las universidades regionales son actores clave para el desarrollo territorial. Uno de sus principales desafíos es lograr que el conocimiento generado a partir de la investigación avance desde el ámbito académico hacia aplicaciones concretas, ya sea mediante la protección de la propiedad industrial, la transferencia tecnológica, el emprendimiento o la vinculación con empresas y otros actores del territorio”, sostuvo.
Asimismo, destacó que la cercanía de estas instituciones con sus territorios representa una oportunidad para desarrollar investigación aplicada y soluciones vinculadas a necesidades productivas, ambientales y sociales. En ese contexto, explicó que INAPI y los CATI cumplen funciones complementarias, proporcionando herramientas, servicios y acompañamiento para fortalecer la cultura de propiedad industrial y facilitar la transferencia del conocimiento. “Fortalecer las capacidades de propiedad industrial e información tecnológica en las regiones permite generar mejores condiciones para que los resultados de la investigación puedan protegerse, desarrollarse y convertirse en aplicaciones que contribuyan al desarrollo de los territorios”, afirmó.
Resultados y proyección territorial
En cuanto al trabajo desarrollado por los CATI Biobío y Ñuble, la coordinadora de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la Universidad del Bío-Bío (OTL-UBB), Andrea Bustos Rivera, destacó los resultados alcanzados y el aporte de estos centros al ecosistema regional de innovación. “Desde la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la Universidad del Bío-Bío hemos sido testigos del aporte concreto que los CATI Biobío y Ñuble han realizado a los territorios de ambas regiones. Como institución anfitriona, la UBB ha conformado un equipo multidisciplinario de gestión tecnológica que ha permitido acercar la propiedad industrial y la información tecnológica a investigadores, estudiantes, emprendedores, empresas y comunidad en general”, expresó.
Entre los principales indicadores, Bustos destacó la atención de más de 1.190 usuarios, correspondientes a 592 en Ñuble y 603 en Biobío; la realización de 55 talleres y charlas de difusión; la elaboración de 36 informes de vigilancia tecnológica para orientar decisiones de investigación y desarrollo, y 46 asesorías en registro de marcas que han contribuido al fortalecimiento de emprendimientos y pequeñas y medianas empresas locales.
La coordinadora de la OTL-UBB también relevó la formación permanente del equipo, mediante cursos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI/WIPO), patrocinados por INAPI, junto con el trabajo colaborativo desarrollado con municipios, Centros de Negocios Sercotec y socios estratégicos de la Universidad.
“Los CATI se han consolidado como una verdadera antena territorial, que conecta el conocimiento en materia de propiedad intelectual con las regiones de Biobío y Ñuble. Nuestro desafío hacia adelante es ampliar ese alcance territorial y fortalecer la vinculación entre los CATI de la red nacional”, puntualizó.
Finalmente, desde INAPI reafirmaron su compromiso de acompañar a la Universidad del Bío-Bío en el fortalecimiento de estas capacidades, contribuyendo a potenciar el valor público y productivo del conocimiento generado en las regiones de Ñuble y Biobío.
Fuente: VRIP Comunicaciones





