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Ex Subsecretaria, Dra. Carolina Gainza: “La ciencia necesita de las humanidades para responder a los grandes desafíos de la sociedad”

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La Ex Subsecretaria del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación del Gobierno del Presidente Gabriel Boric, Dra. Carolina Gainza, participó recientemente del VIII seminario del departamento de Estudios Generales de la Universidad del Bío-Bío denominado: “La huella de las humanidades en la educación superior frente a su utilidad y la colonización algorítmica”, oportunidad en la que  relevó el papel fundamental de las humanidades y las ciencias sociales para comprender los desafíos contemporáneos, orientar el desarrollo tecnológico y contribuir a la construcción de una sociedad con mayor bienestar. En su reflexión, planteó que la inteligencia artificial, el cambio climático y las transformaciones sociales requieren miradas interdisciplinarias que integren las distintas áreas del conocimiento.

“Las universidades no son espectadoras de cómo las sociedades se desarrollan, sino que son actores de ese desarrollo”, Ex Subsecretaria de Ciencia, Dra. Carolina Gainza.

En entrevista con VRIP Comunicaciones, la académica de la Universidad Diego Portales abordó la discusión sobre la valoración de las humanidades en el sistema científico, especialmente frente a una tendencia histórica que ha otorgado mayor reconocimiento a las ciencias aplicadas por su capacidad de generar resultados inmediatos y aportar a la productividad económica.

A su juicio, esta mirada resulta insuficiente para enfrentar los desafíos que experimenta la sociedad. El desarrollo de la inteligencia artificial, el cambio climático, las migraciones, el envejecimiento de la población y los desastres socioambientales son fenómenos complejos que no pueden comprenderse ni abordarse desde una sola disciplina. “Cualquier política de investigación seria en un país no puede prescindir de esas áreas, porque justamente las preguntas que hoy día se está haciendo la humanidad, en relación, por ejemplo, con la inteligencia artificial o el cambio climático, requieren de las humanidades. De lo contrario, dejamos coja la respuesta a una pregunta que hoy día marca los destinos de nuestra existencia humana”, sostuvo.

Desde esta perspectiva, la Dra. Gainza enfatizó que las universidades tienen una responsabilidad que trasciende la formación de profesionales para responder a las demandas del mercado laboral. También deben contribuir a la discusión pública, participar en la definición del proyecto de sociedad y promover una formación integral que permita a las personas comprender críticamente su entorno y aportar a su transformación. “Las universidades no son espectadoras de cómo las sociedades se desarrollan, sino que son actores de ese desarrollo”, afirmó, subrayando la necesidad de fortalecer espacios de diálogo entre las distintas áreas del conocimiento y evitar que las prioridades de financiamiento terminen relegando disciplinas cuyo aporte no necesariamente se expresa en resultados económicos inmediatos.

Humanidades para comprender los desafíos tecnológicos

Otro de los ejes centrales de su reflexión fue la relación entre las humanidades y el desarrollo de la inteligencia artificial. Para la exautoridad, estas disciplinas cumplen un papel esencial no solo en la comprensión de cómo funcionan las nuevas tecnologías, sino también en el análisis de sus consecuencias sociales, culturales y éticas.

En este sentido, advirtió que la tecnología no es neutral, puesto que su desarrollo responde a determinadas perspectivas, intereses y objetivos. Por ello, consideró indispensable que las universidades participen activamente en la discusión sobre el rumbo que debe tomar la inteligencia artificial, aportando pensamiento crítico y conocimientos que permitan orientar su desarrollo hacia el bienestar colectivo. “Cuando uno desde las universidades aborda la problemática de la inteligencia artificial, tiene que hacerlo desde la mirada de entender cómo funciona, pero también desde la perspectiva crítica que entregan justamente las humanidades y las ciencias sociales”, explicó.

Asimismo, destacó que estas disciplinas permiten cuestionar aquello que muchas veces se presenta como inevitable, abriendo posibilidades para pensar otros modelos de desarrollo tecnológico, promover regulaciones y fortalecer la autonomía de las sociedades frente a las transformaciones digitales.

Respecto de la política pública, Gainza recordó que durante el Gobierno del Presidente Gabriel Boric se impulsó el programa Conocimientos 2030, iniciativa orientada a fortalecer la investigación, la creación y la innovación en artes, humanidades y ciencias sociales en las universidades, siguiendo una línea de trabajo similar a los programas Ingeniería 2030 y Ciencia 2030.

La iniciativa, que incorporó a siete universidades del país, representó una señal del reconocimiento institucional a estas áreas del conocimiento y de su contribución a un desarrollo que no solo considere el crecimiento económico, sino también el bienestar social y cultural.

En contraste, manifestó su preocupación por los criterios de priorización establecidos en el concurso de becas de posdoctorado, donde determinadas áreas consideradas prioritarias concentraron una proporción mayoritaria de los recursos, dejando a las demás disciplinas en una participación más limitada. A su juicio, este tipo de decisiones puede profundizar las brechas entre áreas del conocimiento y debilitar la investigación interdisciplinaria.

Formación integral y pensamiento crítico

La académica también puso especial énfasis en el papel de las humanidades en la educación superior, particularmente frente a la expansión de herramientas de inteligencia artificial generativa.

Más que plantear una oposición entre las personas y la tecnología, propuso comprender cómo ambas se transforman mutuamente y cómo las universidades pueden preparar a sus comunidades para relacionarse de manera consciente, crítica y responsable con estas herramientas.

En esa línea, advirtió sobre la importancia de recuperar prácticas fundamentales como la lectura, la escritura y la reflexión, considerando que el uso indiscriminado de herramientas tecnológicas puede debilitar capacidades como la concentración, el aprendizaje autónomo y el pensamiento crítico.

Para la Dra. Gainza, el desafío no consiste en prohibir o rechazar la inteligencia artificial, sino en comprender cómo utilizarla, cuáles son sus potencialidades y qué aspectos de la experiencia humana deben resguardarse. “Las personas que vamos a sobrevivir a esta ola de transformaciones son quienes saben hacer buenas preguntas, no necesariamente quienes saben dar buenas respuestas”, reflexionó.

Finalmente, sostuvo que Chile debe avanzar hacia una política de generación de conocimientos capaz de responder a sus propias necesidades y particularidades territoriales, evitando depender exclusivamente de soluciones desarrolladas en otros contextos. “Lo que necesita Chile no lo va a investigar Europa. Lo tiene que investigar Chile, lo tiene que investigar Latinoamérica. Esa es una política de conocimientos pensada para un desarrollo propio y situado”, concluyó.

Su visita por la Universidad del Bío-Bío, permitió conocer su pensamiento sobre la relación que deben tener las humanidades y la ciencia, donde apostó por la necesidad de reconocer a las humanidades, las ciencias sociales, las artes y las ciencias y tecnologías como dimensiones complementarias de un mismo proceso de generación de conocimiento.

Una perspectiva especialmente relevante para las universidades públicas y birregionales, cuyo compromiso con los territorios de Ñuble y Biobío implica no solo impulsar avances científicos y tecnológicos, sino también comprender las realidades sociales, culturales y humanas en las que esos avances adquieren sentido.

Fuente: VRIP Comunicaciones